Es increíble cuanto puedes llegar a querer a un animal…,y la “Flo” se hacia querer desde que Jessi la encontró perdida y decidió quedarse con nosotros.No os lo creeréis pero esa perrita podia reir,os lo juro!, era la sombra de Mari, que ha sufrido más que nadie su perdida.
El veterinario aconsejó sacrificarla para que no sufriera, el corazón le habia crecido demasiado y le impedía respirar.Se durmió lentamente y su ultima mirada fue para mi, parecía agradecernos lo feliz que había sido.
De hecho no nos ha dejado,estará siempre en el estanque del jardin,donde pasaba horas y horas observando e incordiando las tortugas,y en nuestros mejores recuerdos…









