No le gusta que le llame Jony porque es un diminutivo de Jonás,su verdadero nombre,que tampoco le gusta.El antropónimo se me ocurrió en su gestación a raíz de la película de Alain Tunner,me pareció un nombre contundente y a mi me hubiera gustado llamarme así,pero de sobras es conocido que el hijo es la viceversa del padre y así debe ser para que no se detenga el mundo.
Le costó horrores ver la luz justamente hoy hace 22 años,los forceps le sacaron más feo de lo que realmente era,todo lo contrario que su hermana treinta meses antes,minuto más minuto menos.Supongo que a consecuencia de ello el cerebro tardó en asentarse en su sitio y por eso ha sido siempre un poco “bala”,el nervio y la terquedad son heredados de su madre,a la que adora, y de mi equipaje de defectos habrá sacado lo poco malo que tiene.
Me sonrojo en mis entrañas cuando tengo algo que recriminarle porque yo he sido infinitamente más indisciplinado que él en mi juventud,por eso me enfurezco imaginando que pueda cometer las mismas estupideces que yo en su dia.Es solo un temor infundado,lo sé,realmente no me ha dado más motivos que los de mi temoroso reflejo,pero si hago bien mi trabajo su futuro me recompensara.
En casi todos sus fotografías aparece alguna pelota,”Erase un hombre a un balón pegado…”,que diría Quevedo,y es que el fútbol se le da realmente bien,juega en un equipo regional que ha ascendido de categoría y las veces que lo veo jugar,menos de las que quisiera,me percato de los únicos colores que realmente son mios,los de su sangre,y me enorgullecen.
Alguna que otra vez se ha dado de bruces con la vida,es inevitable por inocencia o malicia ajena,pero siempre que se tambaleé estaré apuntalado a su espalda,si cae lo levantaré aunque no quiera o le pese,si tuerce el camino le acompañaré aún en la senda más tortuosa y me arrojaré tras él a la más honda de las simas,…”nunca caminará solo”.Siempre lo defenderé para bien o para mal,con razón o sin ella,la distinción es suya y si no sabe discernir entre una y otra no le culparé,mia era la responsabilidad de inculcarlo.
No se quiere más o menos,son amores distintos,quieres a una hija con instinto de protección y la pones en tu regazo,con un hijo es el único amor que entiendo entre hombres,apostados hombro con hombro,fimes cada uno con la entereza del otro,con espíritu casi castrense,sin desfallecer…
No solo me hubiera gustado llamarme como él,yo,de mayor,quiero ser como mi hijo…”mi último gran héroe”.












